Frente a la extrañeza del misticismo (trance extático, posesión, convulsiones) o a la violencia del fanatismo (locura de Dios, terroristas con explosivos), la tentación siempre es fuerte para reducir las manifestaciones. De la vida religiosa a las patologías psíquicas.

Tal fue el caso de Jean-Martin Charcot (1825-1893) y sus discípulos de la saltpêtriere a la edad de oro del anticlericalismo y el positivismo. Para ellos, la «gran histeria» había terminado proporcionando una explicación cuasi universal. Así, Freud, en sus obras en el alma colectiva (Totem y Taboo, el hombre Moisés y la religión monoteísta). Lo vio en la religión de que el síntoma de la neurosis obsesiva.

Esta no es la posición de los maestros de este diccionario original de la psicología y la psicopatología de las religiones. Junto a unos sesenta colaboradores, historiadores, sociólogos, psicoanalistes, entre ellos Elie Wiesel, Emile Poulat, Albert Memmi, Jean-Pierre Winter y Roger Dadoun, Stéphane Gumppper y Franklin Rausky firman la mayoría de las entradas.

Conocimiento y Visitas turísticas

Tanto de dos humanidades especialistas en la Universidad de Estrasburgo, se esforzaron por evitar «forzar reduccionistas» y interpretaciones inequívocas en su exposición del discurso de la psicología científica aplicada a la religión. El tiempo seleccionado (1775-1980) corresponde a la aparición de un discurso médico y académico sobre los religiosos.

Hay, sin embargo, en esta suma, en esta suma, una voluntad clara de poner de manera remota la gestión racionalizada de la fe por psicopatología. Estamos lejos hoy del triunfalismo de la razón occidental. Mientras se centra en el cruce entre la enfermedad y la religión, las disciplinas como la etnopsiquiatría saben ahora criticar el etnocentrismo y la equivalencia sin sombra de locura y misticismo.

Por su parte, la iglesia intentó contrarrestar las ciencias religiosas recurriendo a El «discernimiento de los espíritus»: las erupciones de los locos religiosos fuera del marco serían por ello debido a la enfermedad psíquica sino a la derecha del demonio.

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